Para muchas personas, los zapatos de tacón son realmente un símbolo de femineidad, mientras que para otras son de hecho una tortura, pero, de uno u otro modo, es innegable que son un accesorio clásico que nunca pasará de moda.

Sabemos que en el mundo de la moda las tendencias no suelen ser duraderas, cada temporada encontraremos nuevos modelos que marcan el estilo que se seguirá en la mayor parte del mundo, y en el caso de los tacones esto no es distinto. Claro que existen modelos clásicos, pero desde hace siglos éstos han evolucionado a la par de las exigencias de la moda. Así que si eres una fashionista y amante de los tacones, seguramente te interesará saber dónde y cómo nació este particular calzado.

Ya sea que vayas a una cita, a una fiesta, a una boda o simplemente al trabajo, llevar zapatillas siempre será un acierto, dado que este tipo de calzado tiene algunas virtudes como afinar la silueta al esculpir las piernas, crear la ilusión de unas piernas más largas, aumentar la estatura, estilizar la caminata, dar un toque chic a tu atuendo, etcétera. Pero esto no siempre fue así, los tacones no siempre han sido un accesorio elegante o fiestero, y no siempre estuvieron relacionados o restringidos para el uso femenino, sino que anteriormente cumplían otras funciones y los portaban en gran medida los hombres ¡Así es!

Existen ilustraciones que indican que ya desde la época de los egipcios las personas utilizaban zapatos elevados, especialmente los carniceros, quienes los utilizaban para mantenerse separados de la sangre de los animales que podía correr por el piso. Aunque la mayoría de los habitantes caminaban descalzos, algunas pinturas rupestres de circa 3500 a.C. muestran que las personas de un rango mayor portaban una versión antigua de zapatos formados de cuero y lazo, e incluso hombres y mujeres portando calzado más alto. Algunos otros registros indican que su aparición se remonta al siglo XV, en donde los jinetes, como los caballeros mongoles, los usaban para que el pie encajara en el estribo y sujetarse mejor a la hora de montar caballos.

Posteriormente, alrededor del año 200 a.C, los griegos comenzaron a utilizar las sandalias kothorni, fabricadas con suelas de corcho de madera, que medían entre 8 y 10 centímetros. La altura de la suela era sinónimo de estrato social, y entre los actores, servían para diferenciar la jerarquía de cada personaje en el escenario, por lo que aún no se les atribuía un uso estético ni práctico. También en la Roma antigua los tacones servían para diferenciar, pero en este caso a las prostitutas, quienes eran identificadas por la altura de sus zapatos.

Ya en la Edad Media se utilizaban los llamados estampados, unas sandalias que también servían para mantener a hombres y mujeres separados del lodo y suciedad de las calles europeas. De igual modo, entre el siglo XV y XVII, las mujeres venecianas de alta alcurnia utilizaban chapines o chopines, que podían llegar a medir hasta 50 centímetros, por lo que las portadoras necesitaban ayuda para subir y bajar de éstos.

En 1533, Catalina de Médicis encargó unos zapatos como estos que había visto en Venecia, y los utilizó durante su boda con el rey Enrique II, sólo que a diferencia de los chopines, los de ella tenían la parte del talón más alta que la parte de los dedos, así que claramente son los precursores de los zapatos de tacón que nosotros conocemos. Y es a partir de tal suceso que los tacones se empiezan a considerar como accesorios de moda y no puramente prácticos o distintivos de jerarquías.

Sin embargo, el cambio de siglo y de mentalidad termina un poco con la obsesión por los tacones. En el siglo XVIII, el movimiento cultural e intelectual llamado Ilustración marca cambios drásticos tanto en el ámbito político, como económico y social y por lo tanto la manera de vestirse se transforma. La extravagancia del maquillaje y de la vestimenta se sentía irracional en esta época donde la razón premiaba, por lo que los tacones pasaron a segundo plano. Aunque esto no duró mucho tiempo, ya que en el siglo XIX la moda regresó para quedarse. A partir de ese siglo los zapatos de tacón se vuelven un accesorio utilizado solamente por mujeres y se empiezan a fabricar diseños cada vez más variados.

Finalmente, en el siglo XX, particularmente en la década de los años 90, los tacones altos se popularizan con modelos como los suecos o babuchas, con o sin talón. Y un poco más tarde, los tacones altos dan paso a los tacones de aguja, muy altos y sumamente delgados.

Tacón alto, tacón medio, tacón bajo, tacón cubano, tacón bonina, tacón cono, tacón cuadrado, tacón tipo cuña, stiletto y zapato con plataforma son algunos de los tipos de zapatos de tacón que podemos mencionar, los cuales han ido cambiando ya sea de color, tamaño, material o grosor conforme pasan los años, y por supuesto, también se han reinventado y reinterpretado, por ejemplo, gracias a personalidades como Lady Gaga quien porta su propia versión de chopines.

Pues bien, ahora que ya sabes un poco más de la historia de los tacones y de cómo surgieron, te invitamos a que revises el catálogo de Brantano, donde encontrarás un amplio y surtido catálogo de zapatos de tacón para que elijas tus modelos favoritos. No dudes en contactarnos para cualquier duda o aclaración.

¡Hasta la próxima entrada!